La cena de los premios Oscar

Es el evento no deportivo más visto por televisión.

El pináculo del glamour, la moda, las joyas, la elegancia y los estrepitosos fallos por llamar la atención del público. Un reconocimiento que acaba de cumplir 90 años y que siempre se ha celebrado después con banquetes suntuosos, muchas burbujas y los derechos de presumir por un año. 

Este año se tuvo en uno de los números musicales la presencia del Chef José Andrés, figura de la resistencia al negarse a trabajar y abrir sus restaurantes de lujo en los hoteles y casinos de Trump. 

Noche de momentos espectaculares para México con Coco y Guillermo del Toro, ¡siempre dará gusto ver a un mexicano triunfar! 

El lado foodie de Hollywood se reflejó en varias de las películas nominadas a mejor película: el huevo de “La Forma del Agua”, el omelette envenenado de “Hilos Fantasmas”, el desayuno con whisky de Churchill, etc. 

El afamado chef Wolfgang Puck, creador de la cocina californiana, sirvió su 28avo banquete del Oscar., los 1,500 invitados disfrutaron de un servicio estilo buffet en el cual el lujo y la decadencia estuvieron presentes. 

Sliders de Wagyu,15 kilos de caviar de primera caldiad, Tártara de atún picante.

En otra estación sopa de espárragos, pie de trufa, lubina negra y callos de hacha.

Una barra de crudos con ostras, erizos, manitas de cangrejo y parfait de caviar.

En los postres, macarrones de negroni y de mojito, gemas de chooclate rosa y fresa, pastelería creativa y hasta beigntes fritos y rellenos al momento, así como las tradicionales figuras de chocolate de Oscar, cubiertas de polvo de oro.

En cuanto a alcohol, kombucha y té de todas las regiones del mundo, 1,200 cajas de Champagne y lo que ustede decida tomar se sirve.

¡Vida de estrellas!