Salsa de tomate.

Seguimos nuestra visita a las salsas madres y llegamos a una que es base de la cocina mexicana, española e italiana, pero las segundas no existirían si no es por el descubrimiento de América y el Tomate hubiera llegado a Europa.

 

La base de la sala de tomate es la idea de que la carne del tomate sea la misma que espese la salsa.

La base es siempre la misma cebolla, ajo y aceite lo cual se saltea y acitrona de inicio y después de agrega el tomate picado.

Puede ser rallado, con piel, sin piel sin semillas, licuado, etc. La idea es al de cocer el tomate por medio de caramelizarlo y que este al cambiar de textura se vuelva homogéneo y aterciopelado.

Esta salsa puede ser desde muy sencilla como lo indican los cuatros ingredientes iniciales mas sal y especias, hasta salsas en las que se agregan zanahorias, apio, poro, vino tinto, muchísimas especias, tocino, manteca, etc.

Puede presentarse en un estado rustico formado por pedazos o de una textura aterciopelada y homogénea.

De esta salsa puede salir un adobo, un caldillo, una salsa frita de chile guajillo, salsa puttanesca, etc.